Filosofía, Sociedad y Justicia

Filosofía, Sociedad y Justicia

Alejandra Anahí Serrano Reynoso*

La palabra Filosofía tiene su origen en Grecia, en donde se acuñó como resultado de los vocablos “filo”, que significa amor; y “sofía” que significa sabiduría, es por ello que ésta ha sido concebida como “amor a la sabiduría”; sin embargo, la Filosofía va más allá del escueto concepto que con esfuerzo nos regala la etimología.

La Filosofía en su esencia encierra la característica más importante de los seres humanos, aquella que nos hace diferentes al resto de las especies, la razón; desde épocas primitivas, el ser humano se esforzó por buscar las respuestas a las interrogantes que surgen por su existencia y por el mundo que le rodea.

En esa línea del pensamiento en la que el humano cobra consciencia y se cuestiona acerca de los fenómenos de su realidad, han surgido destacados personajes y autores que nos regalan una luz intermitente que guía a la sociedad, en su afán de no caer en los arrebatos de las pasiones propias que su lado animal le producen; con el transcurrir de los años y al sumergirnos en la monotonía parece que la necesidad de adentrarnos en las profundidades del ser, y por supuesto del saber se esfuma.

La sociedad cada día parece menos interesada en involucrar el pensamiento filosófico en su vida, ha perdido la noción de lo que significa ser humano y ser racional, la sociedad se ahoga y pierde tiempo en reclamar al resto de los individuos las problemáticas que todos los miembros de ella hemos provocado, se estigmatiza y juzga con dureza, reclama, lastima y busca venganza antes que justicia.

De ahí que el papel de quien juzga es tan importante, porque en sus manos tiene la vida y las libertades de otro ser humano, es así como debe ser precavido, teniendo siempre en cuenta que más allá del hecho, materia del litigio, deben considerarse otros elementos, buscar de raíz las causas que propiciaron las conductas de los involucrados, sea víctima o victimario y dictar una sentencia que recoja todos esos elementos para así tener una mayor aproximación a lo que es Justicia.

 Mucho ayudaría que los Estados se comprometieran con sus sociedades y fomentaran desde las edades más tempranas el gusto por la Filosofía, tal vez de esa forma comenzarían a mermar las problemáticas tan complejas que aquejan al mundo hoy en día, tal vez así recordaríamos nuestra esencia, tal vez así caeríamos de nuevo en cuenta de que no somos objetos, somos personas, somos humanos.

Yo por la Justicia

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