#En la mirada de Juzgadoras y Juzgadores

EL ACOMPAÑAMIENTO QUE TRANSFORMA VIDAS

En el Programa de Justicia Terapéutica, bajo el modelo de Tribunal de Tratamiento de Adicciones (TTA), Michelle tomó una decisión decisiva: no dejar solo a su hijo Harol el tiempo que le llevara rehabilitarse de su adicción a sustancias psicoactivas. No fue una elección sencilla, sino una respuesta al miedo constante en el que vivía de recibir una llamada inesperada o no volver a verlo debido al consumo.

Desde el inicio, entendió que su presencia como mamá sería clave. Mientras él enfrentaba su proceso, lo acompañó a audiencias, evaluaciones, citas y cada etapa del tratamiento. Para Michelle, estar ahí no era opcional, era la única forma de sostenerlo.

El camino estuvo lejos de ser sencillo. Hubo cambios de ánimo, enojo, momentos de tensión. Michelle reconoció que hubo instantes de desesperación, pero decidió contenerse y aprender. Con apoyo del equipo interdisciplinario, comprendió que no se trataba solo de enfrentar el consumo, sino de reconstruir desde lo emocional. Escuchar, observar y mantenerse firme se volvió parte clave de su papel en el proceso de su hijo.

Incluso cuando ocurrió una recaída, no se apartó, al contrario, reforzó el vínculo a través del diálogo constante, gracias a eso promovieron la confianza entre ambos y actualmente él expresa lo que siente y juntos encuentren alternativas para mejorar, evitando las reincidencias.

Para Michelle, uno de los aprendizajes más importantes como madre fue entender que nadie puede cambiar si no lo decide. Su función, entonces, no era imponer, sino acompañar. Estar presente para llenar vacíos, no para castigar.

Después de más de un año, su hijo logró mantenerse en abstinencia, conseguir empleo y replantear su futuro. En el Juzgado de Control del Distrito Judicial de Cuautitlán, se determinó el sobreseimiento del caso tras cumplir con todos los requisitos del programa, incluso antes del tiempo previsto

Durante la audiencia, el agradecimiento fue compartido, pero Michelle tiene claro que, el acompañamiento familiar puede hacer la diferencia. Para ella, todo se resume en amor y paciencia, porque asegura que, cuando alguien siente que no está solo, las posibilidades de salir adelante crecen y quedarse, aunque sea difícil, puede cambiarlo todo.

“Estoy muy agradecido con ella por jamás dejarme morir solo”, expresó Harol durante su audiencia de graduación del TTA. Su testimonio evidenció algo más profundo, la recuperación no ocurre en aislamiento, sino en compañía.

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